Las estadísticas oficiales de Eurostat que se han realizado durante los últimos 11 años han demostrado que hay una relación directa entre la participación española en el mercado europeo de cítricos y el consumo.
Esto quiere decir que, aquellos años en los que España vende una alta cuota de mandarinas y naranjas de las comercializadas en la Unión Europea, se produce simultáneamente un incremento en su consumo, ya que aumentan los kilos por personas adquiridos por los europeos, sean españoles o no.
Y cuando España vende menos sobre el total, se comen menos cítricos. Para la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) este dato confirma la mayor aceptación de la producción española frente a la extranjera. Por ello, el comercio de naranjas y mandarinas españolas deberían ser utilizadas para defender los precios frente a la gran distribución.
Entre 1998 y 2008 sólo un año no se dio la relación. Ocurrió en 2003, cuando hubo una mayor participación española en el mercado naranjero europeo y no se correspondió con un mayor consumo.
Los datos se obtuvieron en un informe realizado por Intercitrus a partir de las estadísticas de Intrastat sobre los 10 mercados citrícolas de la U.E no productores más importantes, que acumulan la mayoría de las exportaciones agrícolas.
El estudio muestra una disminución del consumo de naranjas que no se ve equilibrado por el de mandarinas. En el caso de las naranjas, confirma que el alargamiento de las campañas favorece un incremento de la participación española en los mercados.
Esto supone una muestra de la necesidad de regular los envíos en función de los mercados y de coordinar las actuaciones en fresco con la remisión de género a la industria de zumos. Por ello, AVA- ASAJA denuncia la contrariedad de la política comercial seguida con las clementinas.
El estudio también muestra que la cuota de participación de las mandarinas españolas apenas ha evolucionado, al igual que el consumo per-capita: en 1995 estaba en el 70,6% y 4,2 kg/persona y año; en 1998 en el 69,9% y 4,6 kg/persona/año; en 2005, en el 69,4% y 4,6 mientras que en 2008, el 68,7% y sólo 4,5 Kg/persona/año. Por lo que ni con los bajos precios se ha vendido más ni se ha estimulado el consumo, pero sí ha hecho que los productores y los comercios notaran pérdidas.



















